Recuperadas dos de las cuatro tablas robadas del Museo Regional Accascina en Messina.
La noche del 15 de agosto una banda criminal entró en el Museo regional siciliano para sustraer tres piezas de un políptico de Antonello da Messina y una cuarta tabla suya protegida por una vitrina. Aprovechando el festivo nacional de la Asunción de la Virgen –Ferragosto–, una banda entró en el Museo Regional Accascina de Messina para sustraer cuatro de sus tesoros más preciados.
Tres formaban parte del Políptico de San Gregorio pintado por el autor del Quattrocento en 1473. Es un conjunto que en origen tuvo seis paneles, aunque en la actualidad solo se conservan cinco de ellos.

También robaron una Virgen con el Niño del mismo autor, en cuyo reverso aparece un Ecce Homo. Una tablita adquirida por el gobierno regional siciliano en Christie’s hace 23 años que se exponía dentro de una vitrina con su propia seguridad.


Los hechos ocurrieron con nocturnidad y alevosía, durante una de las noches más festivas de Italia. Y aunque al principio se especuló con que las alarmas del museo estuviesen apagadas, eso es algo que su directora, Marisa Mercurio, ha negado categóricamente.
Quizá eso explique el incomprensible descuido de los ladrones que, después de comportarse de modo tan profesional, olvidaron dos de las tablas robadas a las puertas del edificio. Como unos principiantes. O como premio de consolación, porque lo que apareció apoyado sobre la fachada del museo no fue la tabla principal de la Virgen con el Niño, sino las escenas laterales de San Benito y San Gregorio, muy mal conservadas.
Las autoridades barajan la hipótesis de que el robo de Messina podría ser por encargo de alguien con intención de vender las obras en el mercado negro, pues piezas de este calibre difícilmente podrían venderse por los cauces legales. Pero la realidad es que cualquier pintura de Antonello en el mercado sería una excepción, ya que apenas se conservan 40 (la mayoría en manos públicas).
Veremos si las dos escenas religiosas que faltan se recuperan con facilidad y no permanecen en paradero desconocido durante décadas, como sí ha ocurrido con el Ecce Homo del mismo autor robado en 1974 del Museo Broletto de Novara, que todavía no se ha recuperado.Las dos tablas laterales de San Gregorio y San Benito que se recuperaron horas después del robo.
Lo que no se puede negar es que episodios como este y otros similares ponen de manifiesto la necesidad de endurecer la seguridad en los museos europeos, donde parece que se ha perdido el miedo a robar obras de arte. Ya sean joyas, como las sustraídas del Louvre hace diez meses a plena luz del día, o pinturas, como ha ocurrido en Parma y Messina.


