El misterio del cuadro robado de Caravaggio hace 56 años
Tras el reciente robo de dos obras de arte en el Museo Renoir el pasado 8 de septiembre así como el saqueo del conocido Tesoro de Villena, las administraciones de todo el mundo se han puesto manos a la obra para mejorar los sistemas de seguridad de los museos. Pese a estas desgarradoras noticias otras obras de arte de grandes maestros ya corrieron la misma suerte hace incluso 56 años.
Uno de los robos más conocidos ocurrió en el año 1969, cuando el cuadro sobre la Natividad pintado por Caravaggio desapareció del altar del Oratorio de San Lorenzo, una parroquia ubicada en pleno centro de Palermo (Sicilia), donde llevaba más de tres siglos colgado. Natividad con San Francisco y San Lorenzo fue pintado en torno al año 1600 y muestra a los santos Francisco de Asís y Lorenzo junto a la Sagrada Familia. El robo, que ocurrió en la noche del 17 al 18 de octubre de 1969 (hace 56 años), conmocionó a la ciudadanía de Italia, que no dudó en dar un nombre para el culpable: detrás del robo debía estar la mafia italiana.

En 2019, The Guardian reveló una entrevista en vídeo que el diario grabó en exclusiva en 2001 al párroco del oratorio, Benedetto Rocco, pero que no había sido compartida hasta entonces. En el vídeo, Rocco aseguraba que la pintura de Caravaggio estaba en la casa de un poderoso jefe de la mafia, quien había cortado un trozo del lienzo para convencer a la Iglesia católica de sentarse a negociar para llegar a un acuerdo sobre su devolución. Según el párroco, este hombre llegó a contactarlo hasta dos veces a través de carta. Hablamos de Gaetano Badalamenti, quien en ese momento era uno de los mafiosos más poderosos de Sicilia y dirigía una red de tráfico de heroína con destino a Estados Unidos valorada en 1.650 millones de dólares.
Un año antes, el ex mafioso Gaetano Grado había confesado que la pintura había sido custodiada por Badalamenti y que, lejos de ser destruida, Cosa Nostra decidió fragmentarla en partes para venderlas en el mercado negro. A día de hoy, el cuadro, valorado en unos 20 millones de dólares (17 millones de euros), sigue en paradero desconocido y el FBI lo mantiene en su Top 10 de delitos artísticos sin resolver. A estas alturas, los investigadores se enfrentan a un problema: cada vez será más complicado resolver el crimen porque muchos de los sospechosos y testigos del robo han fallecido.


