El MNAC deberá devolver las pinturas de Sijena.
El Juzgado de Primera Instancia de Huesca ha fijado un plazo máximo de 56 semanas para que el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) ejecute la devolución de las pinturas murales del Monasterio de Villanueva de Sijena, en cumplimiento de la sentencia firme que ordena su restitución al cenobio oscense. La providencia también recoge un informe de la Jefatura del Servicio de Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón que concluye que la Sala Capitular del Monasterio de Sijena reúne actualmente las condiciones estructurales y climáticas necesarias para acoger las pinturas murales como espacio expositivo. Este extremo refuerza la tesis sostenida por la Administración aragonesa y por el Ayuntamiento de Villanueva de Sijena frente a los argumentos del MNAC, que había puesto en duda la idoneidad del destino final de las obras.


Las pinturas murales de la sala capitular de Sigena son una obra maestra del arte del 1200 y a su vez un ejemplo único y primordial del arte medieval hispánico. Sigena era un monasterio femenino, estrechamente vinculado a la corte catalanoaragonesa, fundado el 1188 por la reina Sancha de Castilla, mujer de Alfonso el Casto.El monasterio aragonés fue incendiado el año 1936, durante la Guerra Civil, con lo cual se perdió el extraordinario artesonado mudéjar de la sala capitular, mientras que las pinturas de los muros fueron desapareciendo o quedaron dañadas de manera irreversible. El mismo año del incendio, y para salvaguardarlas, las pinturas fueron arrancadas por un equipo de especialistas enviado des de Barcelona, que se ocupó también de su traspaso y posterior restauración. El 1940 ingresó en el museo.
La iconografía alterna escenas del Antiguo y Nuevo Testamento en una perfecta articulación con el marco arquitectónico de la sala, combinando los temas entre los muros y los arcos. Los episodios del Antiguo Testamento se disponían en las enjutas de los arcos de diafragma:En el primer arco, las escenas de la Creación de Adán y Eva, desaparecidas por el incendio; en el otro lado, Dios muestra el Paraíso a Adán y Eva, y el Pecado Original.En el segundo arco la Expulsión del Paraíso, y el Ángel que enseña a Adán a trabajar la tierra; en el otro lado, la Condena al trabajo y las Ofrendas de Caín y Abel.En el tercer arco, la Muerte de Abel en manos de Caín y Noé construye el arca; en el otro lado, la entrada de los animales en el arca y el regreso de la paloma después del Diluvio.En el cuarto arco, este ciclo cierra con la Embriaguez de Noé y sigue con el Sacrificio de Isaac; en el otro lado el Ejército del faraón anegado en el mar Rojo y Moisés y Aarón muestran al pueblo judío la columna de fuego.En el quinto arco, Moisés recibe las tablas de la Ley y la Adoración del becerro de oro; en el otro lado Moisés hace brotar agua de la roca en el desierto y la Unción de David por Samuel.En los muros de la sala se desplegaba un ciclo sobre la vida de Cristo, del cual solo se ha conservado parcialmente las escenas del lado sur, con las representaciones de la Flagelación, la Crucifixión y la Visita de las Marías al Sepulcro, que simboliza la Resurrección de Cristo. El ciclo empezaba en el muro norte, con escenas de la Natividad, tal y como se puede observar en una fotografía hecha antes del incendio de 1936. En los intradoses de los arcos, aparece la serie de retratos de las genealogías de Cristo, que conectan simbólicamente los dos Testamentos. Desde el punto de vista estilístico, la decoración es de carácter cortesano, con gusto por los detalles, la profusión y el fuerte sentido del color, propios del arte del 1200.


