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Hallada una moneda vikinga que no encaja en la historiografía oficial.

Encontrar monedas perdidas hace cientos de años en territorio inglés no es precisamente inaudito. De hecho, en 2025, un aficionado a la detección de metales encontró una valiosa moneda de oro de la Edad del Hierro. Poco antes, otra moneda de plata vikinga llamó la atención de historiadores y arqueólogos. Sin embargo, ninguno de esos hallazgos puede compararse al de un colgante de monedas de oro del siglo IX recientemente encontrado a menos de media hora en coche de la Universidad de Cambridge.

La pieza no destaca solo por su increíble estado de conservación. Lo más sorprendente es la iconografía grabada en ella. En concreto, muestra el busto de San Juan Bautista, figura central del cristianismo, acompañada de una inscripción en latín perfectamente legible que dice “bautista y evangelista”. Pero eso no debería ser posible. Al menos, si tenemos en cuenta los plazos de conversión religiosa dados por hecho hasta ahora de los invasores escandinavos durante la ocupación de Anglia Oriental.

Los expertos se preguntan ahora por qué un grupo de conquistadores, supuestamente fieles a las deidades nórdicas, portarían de forma ostentosa la imagen de un santo de la Iglesia católica. Una de las hipótesis barajadas es que el propietario fuera un vikingo ya cristianizado, lo que adelantaría las fechas estimadas para la adopción de la nueva fe por parte de las élites danesas.

Si esto fuera así, el uso de este colgante de oro podría responder a una estrategia de asimilación política para facilitar el control sobre la población local de Anglia Oriental, mayoritariamente cristiana. Sin embargo, existen otras posibilidades. Por ejemplo, arqueólogos e historiadores contemplan la posibilidad de que la pieza perteneciera a un noble anglosajón que habitaba en las zonas controladas por los invasores del norte. No obstante, la manufactura y el contexto del hallazgo sugieren una hibridación cultural más profunda de lo que se creía hasta ahora en el convulso siglo IX; una época marcada por el conflicto y el intercambio de influencias.

Lo que está claro es que este pequeño objeto de metal precioso tiene el potencial de transformar la percepción del paisaje cultural de la Inglaterra medieval. El hecho de que un paganismo teóricamente estricto conviviera con la adopción de símbolos cristianos tan específicos como el de San Juan Bautista abre nuevas vías de investigación sobre la flexibilidad ideológica de los pueblos nórdicos. Además, la moneda podría actuar como un puente entre dos mundos que la historia oficial ha presentado a menudo como irreconciliables