La Última pintura religiosa de Diego Velázquez
La Coronación de la Virgen, una destacada pintura al óleo sobre lienzo realizada por el maestro sevillano Diego Velázquez entre los años 1635 y 1636 con destino al nuevo oratorio de la reina Isabel de Borbón en el Alcázar de Madrid, donde debía completar la serie de nueve pinturas de Fiestas de Nuestra Señora de Alessandro Turchi enviada a Madrid desde Roma.

Esta obra es considerada como la última gran pintura religiosa pintada por Velázquez. La iconografía de La Coronación de la Virgen velazqueña es tradicional, y sigue modelos anteriores de Durero y El Greco. El angelote arqueado hacia atrás en el lado derecho parece cita de uno similar en un grabado de Schelte a Bolswert según la Asunción de la Virgen de Rubens. Las dimensiones del lienzo y el tamaño menor que el natural que presentan las figuras, un tanto extraño en Velázquez, se pueden explicar por referencia a la serie de pinturas ya existente y a la que el maestro debía adaptarse.
Presenta una composición espacial triangular de gran equilibrio y simetría barrocas; además cuenta con una curiosidad compositiva, pues la disposición de los mantos de Dios y Jesús dibujan una silueta que recuerda la forma de un corazón. Este diseño acoge en el centro a María, quien a su vez se lleva la mano derecha a su propio pecho, aludiendo de manera sutil a la arraigada devoción hacia el Sagrado Corazón de María del siglo XVII.


